Arquitectura
Son numerosas las edificaciones de la arquitectura brasileña que han sido
proclamadas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Probablemente la ciudad
de Olinda, en el Estado de Pernambuco, sea el mejor ejemplo de la arquitectura
colonial, sin olvidar el Centro Histórico de Salvador de Bahía,
considerado como uno de los más finos ejemplo de la arquitectura portuguesa
de la época colonial.
Por otro lado, en Minas Gerais,
en Ouro Preto, se encuentra la pieza maestra del arquitecto Antonio Francisco
Lisboa, conocido como "Aleijadinho", en la Iglesia del Buen Jesús,
siendo el mejor exponente de la época dorada del barroco brasileño.
Los restos de las misiones jesuitas del siglo XVII en Río Grande do Sul,
en las fronteras entre Brasil, Argentina y Paraguay son un notable ejemplo del
trabajo en madera, mientras que el centro urbano de Brasilia ha sido considerado
por la UNESCO como una de las mejores muestras de la arquitectura moderna brasileña.
En cuanto a la arquitectura en la zona del Amazonas, la riqueza que proporcionó
la explotación del caucho, provocó la construcción de edificios
de influencia europea. En Manaus, no en vano llamada el "París de
los Trópicos", sobresalen el Teatro Amazonas, el Complejo Flotante
del Muelle, el Palacio de Justicia, de influencia francesa o la Secretaría
de Seguridad en la Plaza de la Saudade, todos ellos ejemplos de aquel boyante
período.
Pintura y Escultura
Los primeros pintores de la época colonial fueron los misioneros jesuitas
y benedictinos, quienes pintaron iglesias, claustros y objetos sagrados bajo la
influencia del estilo barroco europeo. El arte barroco brasileño tiene
su culmen en el siglo XVIII, cuando la abundancia de oro atrajo a numerosos artistas
que mostraron su talento creando bellos trabajos.
En los
siglos XIX y XX los artistas brasileños siguieron las tendencias internacionales
del neoclasicismo, romanticismo, impresionismo (Funchal García, Vicente
Leite), academicismo y modernismo (Emiliano di Cavalcanti o Cándido Portinari).
En cuanto a pintores de estilo autóctono, destacan las obras de Victor
Meirelles y Rodolfo Amoedo.
De la escultura contemporánea
se distinguen los trabajos de María Martins, Bruno Giorgi y Victor Brecheret,
que han alcanzado renombre mundial.
En cuanto a las diferentes
piezas e instrumentos del arte indígena, éstas tenían, en
sus orígenes, finalidades religiosas o utilitarias. Sin embargo, después
de los primeros contactos con los extranjeros, los indígenas fueron transformando
sus creaciones de acuerdo a la demanda de los comerciantes, quienes percibían
en su artesanía un cierto valor para vender en las principales ciudades.
Desgraciadamente hoy en día la mayoría de los indígenas producen
su artesanía para venderla a los turistas. Destacan los trabajos realizados
con las plumas de diferente aves, la cerámica, como la de los indios Marajó
o Carajás o la cestería de los Kaxinawá.
Música
Brasil es sinónimo de ritmo. Donde quiera que vaya encontrará gente
escuchando música, cantando o bailando. Tal vez el origen se encuentre
en las profundas raíces africanas, donde la música es un acto colectivo,
una celebración y una fiesta.
Los ritmos brasileños
presentan una gran diversidad, gracias a la influencia ejercida por los tres continentes.
Influencias que se han mezclado y que han provocado nuevos ritmos. Destaca la
Samba, una mezcla de ritmos boleros con ritmos africanos (especialmente
los procedentes del tam-tam de Angola). Es el ritmo más popular de Brasil
que hizo su aparición, por primera vez, en el Carnaval de Río en
el año de 1917. Los años 30 fueron los años dorados de este
ritmo, quien tuvo en Carmen Miranda, a su mejor representante.
Otro de los ritmos mundialmente conocidos es la Bossa Nova, que tiene sus
orígenes en los años 50. Más que un estilo musical se trata
de un movimiento con carácter de intelectualidad y con un nuevo planteamiento
en la forma de cantar y de tocar los instrumentos. Su fundador fue Joao Gilberto,
seguido de Jobim, el compositor de la famosa pieza "La Mujer de Ipanema".
El Tropicalismo, surgido al final de los años
60, provocó una especie de indulto para todas las tradiciones musicales
del pasado. En este ritmo se mezclan todos los ritmos.
La Música Popular Brasileira, paralela a todas estas propuestas
musicales, es difícil de clasificar dada la variedad de influencias recibidas.
Sus máximos exponentes son Chico Buarque, quien mezcla los tradicionales
ritmos de samba con ritmos modernos, Paulinho da Viola o Milton Nascimiento. En
cuanto a la Música Regional esta es muy diversa y variada. Destaca,
en el noreste, el forró, una extraña mezcla de ritmos mexicanos
y ritmos locales que incorpora el acordeón europeo, la armónica
y la zabumba (de origen africano); el "trío eléctrico"
o "frevo baiano"; el carimbó, la música
del Amazonas; el Afoxé, ritmo negro de origen religioso y muy cercano
al Candomblé o la Lambada, entre los ritmos más recientes.