| Los caprichos de la naturaleza parecen haberse puesto de acuerdo para adornar una isla con las propuestas más ensoñadoras que alguna vez el hombre deseó. Así es esta isla, la tercera más grande del Caribe, llena de detalles tan impresionantes que, no por casualidad, muchas parejas la escogen como el lugar ideal no sólo para pasar la luna de miel, sino para casarse. Hace más de quinientos años, los arawaks la bautizaron como tierra de madera y agua "Xaymaca" cuando llegaron en sus pequeñas embarcaciones provenientes de Suramérica. Y es que, al contrario de lo que muchos imaginan, el paisaje es mucho más que playas. Desde las nubes se puede descubrir un país extremadamente montañoso, cuyo contorno, parecido al manatí, se revuelca coqueteando con el mar al que se unen las lagunas tropicales embebidas de las cascadas que resbalan de las cumbres. La espesa vegetación puede ser recorrida a pie, cabalgando o, para hacer retroceder el tiempo, en canoas de bambú a lo largo de alguno de los más de 120 ríos que existen en la isla. Toda una aventura. |
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