Cuando Cristóbal Colón llegó a Puerto Rico en 1493 escribió en su cuaderno de bitácora: "Todas las islas son muy hermosas... pero ésta última parece superar a las otras en belleza". Los españoles no encontraron en ella el oro codiciado de las Indias, pero su atractiva belleza y su posición estratégica convirtieron la isla en un enclave envidiado y codiciado a lo largo de los siglos.
La antigua Borinquen es la menor de las Antillas Mayores y, posiblemente, la menos conocida de todas. Casi todos sus visitantes se suelen quedar en la capital, la bellísima San Juan, o en las playas cercanas, pero el resto del territorio permanece virgen, dispuesto para que alguien descubra sus maravillosos secretos.
Encantadoras ciudades y pueblos con catedrales, conventos y fortalezas, remotos faros y desconocidas reservas naturales; una costa repartida entre el Atlántico y el Caribe con 438 kilómetros de playas bordeadas de palmeras o de frondosos manglares; y una Cordillera Central cubierta de bosques tropicales y surcada por caminos que llevan a fabulosos y ocultos parajes.
Le daremos algunas claves para disfrutar en esta isla caribeña y atlántica, y para comprender a esta antigua colonia española, que no es un país sino un Estado Libre Asociado de los Estados Unidos, y que proclama su bilingüismo y el eclecticismo cultural como señas de identidad.
Hemos intentado resumir los datos y las pistas que le ayudarán a descubrir los insospechados contrastes de Puerto Rico, y a apreciar la forma en que sus gentes han conseguido una simbiosis de tradiciones coloniales, herencias africanas e indígenas y vanguardias norteamericanas.
Existe un Puerto Rico colonial e histórico y un Puerto Rico natural, pero también un país cosmopolita que combina autopistas, acueductos, hoteles de lujo y una activa vida nocturna, con la cultura y el folklore que manifiesta su herencia histórica. En definitiva, les proponemos descubrir Puerto Rico, un lugar que no deja a nadie indiferente.