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Para quien le gusten las flores y la naturaleza viva estas islas suponen un auténtico regalo para los ojos y el espíritu. Islas solitarias, pequeños santuarios florales, animales de brillantes colores y siempre el mar azul, verde, coralino y transparente para bucear en él, o simplemente disfrutar de la suave brisa que ofrece, mientras a la sombra de un bosque de palmeras divisa la belleza de los acantilados. |
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