Lugares turísticos / Europa / Andorra
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Arte y Cultura
La vanguardia de los Pirinéos
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El arte andorrano está emparentado con dos de los más grandes exponentes del arte medieval: España y Francia. Siendo tan próxima y tan entrelazada la relación con estos paÃses, la cultura andorrana se ha consolidado como un hijo de ambos, que muestra rasgos culturales hÃbridos.
El mayor tesoro con que cuenta el Principado es el legado de estilo románico. Iglesias construÃdas en piedra grisácea, con su sencillez reflejada en su nave central de dos aguas, sus campanarios de tres o cuatro plantas, con ventanas alargadas y de arco cerrado, son el reflejo más puro de aquella etapa que vió nacer a este paÃs. Diseminadas a lo largo del escaso territorio de Andorra, las iglesias románicas representan un contraste por su sencillez con las grandes catedrales a que nos han acostumbrado los ilustradores de enciclopedias. Brillan por sà solas en lo alto de pequeñas colinas conservando el encanto de siglos pasados. No existe gran diferencia entre unas y otras; están ahÃ, sorprendiendo con interiores extraños, austeros, con bellos toques en algunos de sus retablos y frescos. También de la Edad Media quedan las casas de montaña, a base de piedra y madera, que se conservan como sÃmbolo del paÃs y la vida de las altas cumbres.
Del Renacimiento y el Barroco existen muestras escondidas entre las mismas iglesias románicas, especialmente en pinturas, esculturas y piezas de herrerÃa. De tiempos más recientes, algunas construcciones de influencia palaciega, como la Casa de Areny Plandolit en Ordino.
Siendo la austeridad un sÃmbolo de Andorra durante un prolongado perÃodo de su historia, no sorprende la inexistencia de construcciones grandes y ostentosas que adornan a la mayor parte de los paÃses europeos. Pero si ese espÃritu austero dominó el pasado, en el siglo XX ocurre lo contrario y el Principado se colma de expresiones artÃsticas modernas, sin perder la elegancia aristocrática que le envuelve, herencia de un pasado feudal muy fuerte.
En sus modernos Palacios de Congresos y Exposiciones se pueden observar los mejores ejemplos del arte contemporáneo. Sus escuelas de teatro, música y danza, fomentan con esmero el talento creativo, que pulen, hasta hacerlo brillar por todo el mundo. El arte y la cultura hoy, en este pequeño espacio geográfico, es uno de los elementos más protegidos e importantes. De ello dan fe los interminables eventos que organiza el Ministerio de Asuntos Sociales y el Departamento de Turismo durante todo el año.
El mayor tesoro con que cuenta el Principado es el legado de estilo románico. Iglesias construÃdas en piedra grisácea, con su sencillez reflejada en su nave central de dos aguas, sus campanarios de tres o cuatro plantas, con ventanas alargadas y de arco cerrado, son el reflejo más puro de aquella etapa que vió nacer a este paÃs. Diseminadas a lo largo del escaso territorio de Andorra, las iglesias románicas representan un contraste por su sencillez con las grandes catedrales a que nos han acostumbrado los ilustradores de enciclopedias. Brillan por sà solas en lo alto de pequeñas colinas conservando el encanto de siglos pasados. No existe gran diferencia entre unas y otras; están ahÃ, sorprendiendo con interiores extraños, austeros, con bellos toques en algunos de sus retablos y frescos. También de la Edad Media quedan las casas de montaña, a base de piedra y madera, que se conservan como sÃmbolo del paÃs y la vida de las altas cumbres.
Del Renacimiento y el Barroco existen muestras escondidas entre las mismas iglesias románicas, especialmente en pinturas, esculturas y piezas de herrerÃa. De tiempos más recientes, algunas construcciones de influencia palaciega, como la Casa de Areny Plandolit en Ordino.
Siendo la austeridad un sÃmbolo de Andorra durante un prolongado perÃodo de su historia, no sorprende la inexistencia de construcciones grandes y ostentosas que adornan a la mayor parte de los paÃses europeos. Pero si ese espÃritu austero dominó el pasado, en el siglo XX ocurre lo contrario y el Principado se colma de expresiones artÃsticas modernas, sin perder la elegancia aristocrática que le envuelve, herencia de un pasado feudal muy fuerte.
En sus modernos Palacios de Congresos y Exposiciones se pueden observar los mejores ejemplos del arte contemporáneo. Sus escuelas de teatro, música y danza, fomentan con esmero el talento creativo, que pulen, hasta hacerlo brillar por todo el mundo. El arte y la cultura hoy, en este pequeño espacio geográfico, es uno de los elementos más protegidos e importantes. De ello dan fe los interminables eventos que organiza el Ministerio de Asuntos Sociales y el Departamento de Turismo durante todo el año.

