Lugares turísticos / Europa / Andorra
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Geografía
La vanguardia de los Pirinéos
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Enclavada entre dos gigantes de la historia y la tradición europea, España y Francia, Andorra es un pequeño paÃs de escasos 468 kilómetros cuadrados de superficie. Su territorio, sin embargo, se caracteriza por una singular variedad entre las montañas que la circundan, las aguas que lo atraviesan regalándole el prodigio de la vida y el valle donde los habitantes de este lugar confluyen para construir al Principado de Andorra. No hay espacio para la simplicidad o la carencia visual en este pequeño territorio europeo.
Encontrándose en el corazón de los Pirineos, su altitud alcanza los 2.946 metros en Alto de Comapedrosa, en tanto que la zona más baja ronda los 840 m. en la confluencia del rÃo Valira y el rÃo Runer. Se trata pues de un terreno bastante alto, con cuestas y pendientes variadas y espacios interminables, al menos visualmente, de montañas, laderas y picos nevados por donde el sol adquiere una forma distinta.
El rÃo Valira, de aguas claras y limpias, atraviesa el Principado. Como caracterÃstica peculiar puede señalarse que forma una especie de "Y" que divide geográficamente el paÃs. Cada vertiente de este torrente acuático, a veces menos denso y veloz, adquiere un nombre propio al añadÃrsele el punto cardinal hacia el cual corre; de esta forma, se le conoce como Valira del Norte, de Oriente y el Gran Valira. Las ramificaciones que posee no son demasiadas; lo importante es que todas las aguas que cruzan Andorra provienen del mismo rÃo, hecho inusual en paÃses de superficies mayores.
Seis lagos sirven de recipiente a las nieves que durante el verano se convierten en aguas dulces y frescas al bajar de las montañas. Varios estanys conforman también la bien dotada hidrografÃa andorrana. Se trata de antiguos glaciares que, a lo largo de los siglos, se han venido deshelando hasta convertirse en lagos pequeños, con caracterÃsticas propias. En ellos la pesca de pequeñas especies, asà como la paz que ofrecen por la quietud de sus aguas, resultan de lo más atractivo.
A pesar de la nieve invernal, el clima del Principado tiende a ser poco húmedo. La lluvia no es frecuente y la humedad se evapora con rapidez. Durante el verano el clima suele ser bastante agradable en tanto que en el invierno, pese a la nieve, la insolación que su blancura provoca es suficiente para que el calor permanezca y resulte menos frÃo que otras zonas pirenaicas. Quizá por ello es que se trate de una zona tan anhelada por el turismo ya que ofrece las ventajas del invierno y el verano sin muchas de sus desventajas habituales.
Con seguridad es esa pequeñez territorial lo que dota a Andorra de tantos beneficios geográficos y culturales. En su interior, se encuentran siete comunidades llamadas Parroquias que, desde luego, resultan mucho más pequeñas. Se trata de administraciones geopolÃticas que pese a su escaso tamaño poseen caracterÃsticas propias: Andorra la Vella, que además es la capital, La Massana, Ordino, Canillo, Encamp, Escaldes Engordany y Sant Juliá de Lória. En conjunto, se encuentran habitadas por algo más de 64.000 habitantes, muchos de los cuales no son andorranos sino europeos que han visto en este espacio un paraÃso donde trabajar y vivir cómodamente.
La ubicación geográfica de Andorra garantiza, a través de sus vecinos inmediatos, una excelente comunicación con toda Europa, de tal manera que resulta accesible al turismo y al tránsito.
Encontrándose en el corazón de los Pirineos, su altitud alcanza los 2.946 metros en Alto de Comapedrosa, en tanto que la zona más baja ronda los 840 m. en la confluencia del rÃo Valira y el rÃo Runer. Se trata pues de un terreno bastante alto, con cuestas y pendientes variadas y espacios interminables, al menos visualmente, de montañas, laderas y picos nevados por donde el sol adquiere una forma distinta.
El rÃo Valira, de aguas claras y limpias, atraviesa el Principado. Como caracterÃstica peculiar puede señalarse que forma una especie de "Y" que divide geográficamente el paÃs. Cada vertiente de este torrente acuático, a veces menos denso y veloz, adquiere un nombre propio al añadÃrsele el punto cardinal hacia el cual corre; de esta forma, se le conoce como Valira del Norte, de Oriente y el Gran Valira. Las ramificaciones que posee no son demasiadas; lo importante es que todas las aguas que cruzan Andorra provienen del mismo rÃo, hecho inusual en paÃses de superficies mayores.
Seis lagos sirven de recipiente a las nieves que durante el verano se convierten en aguas dulces y frescas al bajar de las montañas. Varios estanys conforman también la bien dotada hidrografÃa andorrana. Se trata de antiguos glaciares que, a lo largo de los siglos, se han venido deshelando hasta convertirse en lagos pequeños, con caracterÃsticas propias. En ellos la pesca de pequeñas especies, asà como la paz que ofrecen por la quietud de sus aguas, resultan de lo más atractivo.
A pesar de la nieve invernal, el clima del Principado tiende a ser poco húmedo. La lluvia no es frecuente y la humedad se evapora con rapidez. Durante el verano el clima suele ser bastante agradable en tanto que en el invierno, pese a la nieve, la insolación que su blancura provoca es suficiente para que el calor permanezca y resulte menos frÃo que otras zonas pirenaicas. Quizá por ello es que se trate de una zona tan anhelada por el turismo ya que ofrece las ventajas del invierno y el verano sin muchas de sus desventajas habituales.
Con seguridad es esa pequeñez territorial lo que dota a Andorra de tantos beneficios geográficos y culturales. En su interior, se encuentran siete comunidades llamadas Parroquias que, desde luego, resultan mucho más pequeñas. Se trata de administraciones geopolÃticas que pese a su escaso tamaño poseen caracterÃsticas propias: Andorra la Vella, que además es la capital, La Massana, Ordino, Canillo, Encamp, Escaldes Engordany y Sant Juliá de Lória. En conjunto, se encuentran habitadas por algo más de 64.000 habitantes, muchos de los cuales no son andorranos sino europeos que han visto en este espacio un paraÃso donde trabajar y vivir cómodamente.
La ubicación geográfica de Andorra garantiza, a través de sus vecinos inmediatos, una excelente comunicación con toda Europa, de tal manera que resulta accesible al turismo y al tránsito.

