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Arte y Cultura
Cruce de antiguas civilizaciones
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Arquitectura
Otro tipo de arte en auge durante el Renacimiento fue la arquitectura. Los distintos tipos arquitectónicos se diferencian según las regiones del paÃs. Los materiales fundamentales de construcción son la piedra y la madera, siendo los elementos caracterÃsticos de la casa búlgara renacentista el balcón abierto y las ventanas con rejas de madera. El interior se distingue por el calor y la intimidad que proporcionan la belleza de los techos tallados y los detalles en los armarios y puertas donde brillan el sol, las flores y varias figuras geométricas.
Música y Danza
El folklore musical refleja la energÃa creativa del búlgaro. Para cada ocasión y para cada fiesta cuenta con sus canciones que se distinguen por su variedad rÃtmica. Las más célebres y originales son las de los Rodopes. Hay que mencionar que una de estas piezas fue grabada en el "disco de oro", que contenÃa las piezas musicales más interesantes de la humanidad, además de información cientÃfica y que fue enviado al espacio junto a las estaciones espaciales Voyager I y Voyager II. Por otro lado, las canciones de Macedonia se distinguen por su agradable melodÃa, fruto de la influencia del folklore serbio y griego.
Kaval. Gaida y Gadulka (flauta, gaita y violÃn popular) son los instrumentos nacionales más populares.
En cuanto a la danza, a diferencia de algunos ritmos que resultan monótonos, los bailes búlgaros impresionan por sus movimientos, por sus complicados pasos y por el temperamento de sus intérpretes.
Ópera
Finalmente, no hay que olvidar las maravillosas voces de ópera que Bulgaria ha dado al mundo. Quizás por el hecho de ser la patria del legendario músico Orfeo, cantantes como Boros Hristov, Nicolai Guiaurov, Guena Dimitrova o Raina Kabaivanska, han dado fama mundial al paÃs. Junto a éstos hay que destacar los coros búlgaros, que ocupan frecuentemente los primeros lugares en los festivales internacionales. En definitiva, las tradiciones folclóricas se mantienen vivas gracias a los numerosos festivales que Bulgaria organiza cada año, donde se dan citan aficionados y profesionales.
ArtesanÃa
En el transcurso de varios siglos, las tierras búlgaras constituyeron un enorme taller en el que bullÃa un trabajo incesante y creador. Los objetos de madera, metal o barro, además de ser útiles, poseÃan belleza y perfección. Estas caracterÃsticas, conservadas en sus formas y presentes en nuestro tiempo, reflejan el alto grado estético del pueblo búlgaro.
La tradición de la artesanÃa ha pasado de generación a generación, alcanzando su cúlmen en los siglos XVIII y XIX. Durante este perÃodo florecen la talla de madera, la iconografÃa, el trabajo del cobre, la alfarerÃa, el hierro forjado, la orfebrerÃa, los tejidos y el bordado. Numerosas obras de aquella época se pueden encontrar en las ciudades renacentistas de Koprivshtitza, Jeravna y Samokov.
Las piezas de cobre de los artesanos de Ustovo y Shumen, son objeto de admiración, hasta hoy en dÃa, por su fina y hermosa elaboración. Se distinguen las mesas de cobre con grabados de flores, hojas o aves. Por otro lado, la joyerÃa búlgara ha logrado grandes éxitos, destacando las pulseras, los anillos o los pendientes, que mantienen un tradicional valor estético (piezas que hacen parte del traje nacional de la mujer búlgara).
Otro de los oficios populares es el trabajo de alfarerÃa. Se desarrolla, principalmente, en regiones ricas en barro de buena calidad como son Gabrovo y Troyan. Los objetos están decorados en colores rojo, amarillo, verde o blanco; colores que combinan bien con el matiz natural del barro. Los artesanos de Troyan enriquecen esta gama, añadiendo el azul y el naranja. Para esto, dejan caer una gota de los diferentes colores, para preparar una particular mezcla, dando lugar al reconocido estilo de Troyan.
La mujer búlgara demuestra su sentido de la belleza y la armonÃa en el arte de los tejidos. Son impresionantes las alfombras de lana de oveja y de cabra de los Rodopes, los ornamentos geométricos de las alfombras de Chiprovtzi y el vistoso rojo de las de Kotel. Las mujeres búlgaras saben bordar y tejer maravillosamente. En numerosos puestos ambulantes pueden encontrarse los manteles originales, sin embargo, es necesario aclarar que el paraÃso artesanal se encuentra en Etara.
Talla de Madera
La talla en madera, como oficio, existe desde la época del Primer Estado búlgaro. Prueba de ello, son los diversos fragmentos de piedra y madera, conservados en los museos. Las maderas más utilizadas son el nogal y el tilo que con el tiempo adquieren un bello color rojizo marrón, además de que son fáciles de trabajar. Entre las piezas más célebres destaca la puerta de la Iglesia de Jrelio, del Monasterio de Rila, del siglo XIV.
La maestrÃa de los búlgaros, en este trabajo artesanal, se refleja en la iconografÃa, oficio tradicional que alcanzó su auge en el siglo XIX. El icono no tiene funciones decorativas como la pintura religiosa ni tampoco ilustrativa como la miniatura, sino que, a través del icono se realiza la relación invisible con Dios. Es por eso que las imágenes principales son de Jesucristo, MarÃa y de diversos santos (intermediarios en la comunicación con Dios). El icono demuestra los diferentes sÃmbolos y elementos decorativos, asà como los rasgos de cada santo ortodoxo. Por otro lado, el icono está estrechamente relacionado con la vida cotidiana de los búlgaros: se regala en los bautizos, con él se bendicen los novios y se lleva en procesiones funerarias. En la mayorÃa de los casos el icono es colocado en los iconostasios (retablos), donde su ubicación se hace conforme los cánones religiosos.
Según la tradición la imagen se pinta sobre una tabla de madera de tilo o de ciprés. Primero se hacen varias capas de cola para pegar después, el fino lienzo de cáñamo o lino. Se vuelven a aplicar capas de cola, se sobrepone una capa de yeso o creda y se pule, momento en el que se dibujan los contornos de la imagen. Puesto que el oro simboliza la luz divina, el fondo se hace de este color. La pieza refleja las caracterÃsticas de la religión ortodoxa, cuya base es la lucha entre el espÃritu y la materia, siendo el objetivo la victoria del espÃritu.
Otro tipo de arte en auge durante el Renacimiento fue la arquitectura. Los distintos tipos arquitectónicos se diferencian según las regiones del paÃs. Los materiales fundamentales de construcción son la piedra y la madera, siendo los elementos caracterÃsticos de la casa búlgara renacentista el balcón abierto y las ventanas con rejas de madera. El interior se distingue por el calor y la intimidad que proporcionan la belleza de los techos tallados y los detalles en los armarios y puertas donde brillan el sol, las flores y varias figuras geométricas.
Música y Danza
El folklore musical refleja la energÃa creativa del búlgaro. Para cada ocasión y para cada fiesta cuenta con sus canciones que se distinguen por su variedad rÃtmica. Las más célebres y originales son las de los Rodopes. Hay que mencionar que una de estas piezas fue grabada en el "disco de oro", que contenÃa las piezas musicales más interesantes de la humanidad, además de información cientÃfica y que fue enviado al espacio junto a las estaciones espaciales Voyager I y Voyager II. Por otro lado, las canciones de Macedonia se distinguen por su agradable melodÃa, fruto de la influencia del folklore serbio y griego.
Kaval. Gaida y Gadulka (flauta, gaita y violÃn popular) son los instrumentos nacionales más populares.
En cuanto a la danza, a diferencia de algunos ritmos que resultan monótonos, los bailes búlgaros impresionan por sus movimientos, por sus complicados pasos y por el temperamento de sus intérpretes.
Ópera
Finalmente, no hay que olvidar las maravillosas voces de ópera que Bulgaria ha dado al mundo. Quizás por el hecho de ser la patria del legendario músico Orfeo, cantantes como Boros Hristov, Nicolai Guiaurov, Guena Dimitrova o Raina Kabaivanska, han dado fama mundial al paÃs. Junto a éstos hay que destacar los coros búlgaros, que ocupan frecuentemente los primeros lugares en los festivales internacionales. En definitiva, las tradiciones folclóricas se mantienen vivas gracias a los numerosos festivales que Bulgaria organiza cada año, donde se dan citan aficionados y profesionales.
ArtesanÃa
En el transcurso de varios siglos, las tierras búlgaras constituyeron un enorme taller en el que bullÃa un trabajo incesante y creador. Los objetos de madera, metal o barro, además de ser útiles, poseÃan belleza y perfección. Estas caracterÃsticas, conservadas en sus formas y presentes en nuestro tiempo, reflejan el alto grado estético del pueblo búlgaro.
La tradición de la artesanÃa ha pasado de generación a generación, alcanzando su cúlmen en los siglos XVIII y XIX. Durante este perÃodo florecen la talla de madera, la iconografÃa, el trabajo del cobre, la alfarerÃa, el hierro forjado, la orfebrerÃa, los tejidos y el bordado. Numerosas obras de aquella época se pueden encontrar en las ciudades renacentistas de Koprivshtitza, Jeravna y Samokov.
Las piezas de cobre de los artesanos de Ustovo y Shumen, son objeto de admiración, hasta hoy en dÃa, por su fina y hermosa elaboración. Se distinguen las mesas de cobre con grabados de flores, hojas o aves. Por otro lado, la joyerÃa búlgara ha logrado grandes éxitos, destacando las pulseras, los anillos o los pendientes, que mantienen un tradicional valor estético (piezas que hacen parte del traje nacional de la mujer búlgara).
Otro de los oficios populares es el trabajo de alfarerÃa. Se desarrolla, principalmente, en regiones ricas en barro de buena calidad como son Gabrovo y Troyan. Los objetos están decorados en colores rojo, amarillo, verde o blanco; colores que combinan bien con el matiz natural del barro. Los artesanos de Troyan enriquecen esta gama, añadiendo el azul y el naranja. Para esto, dejan caer una gota de los diferentes colores, para preparar una particular mezcla, dando lugar al reconocido estilo de Troyan.
La mujer búlgara demuestra su sentido de la belleza y la armonÃa en el arte de los tejidos. Son impresionantes las alfombras de lana de oveja y de cabra de los Rodopes, los ornamentos geométricos de las alfombras de Chiprovtzi y el vistoso rojo de las de Kotel. Las mujeres búlgaras saben bordar y tejer maravillosamente. En numerosos puestos ambulantes pueden encontrarse los manteles originales, sin embargo, es necesario aclarar que el paraÃso artesanal se encuentra en Etara.
Talla de Madera
La talla en madera, como oficio, existe desde la época del Primer Estado búlgaro. Prueba de ello, son los diversos fragmentos de piedra y madera, conservados en los museos. Las maderas más utilizadas son el nogal y el tilo que con el tiempo adquieren un bello color rojizo marrón, además de que son fáciles de trabajar. Entre las piezas más célebres destaca la puerta de la Iglesia de Jrelio, del Monasterio de Rila, del siglo XIV.
La maestrÃa de los búlgaros, en este trabajo artesanal, se refleja en la iconografÃa, oficio tradicional que alcanzó su auge en el siglo XIX. El icono no tiene funciones decorativas como la pintura religiosa ni tampoco ilustrativa como la miniatura, sino que, a través del icono se realiza la relación invisible con Dios. Es por eso que las imágenes principales son de Jesucristo, MarÃa y de diversos santos (intermediarios en la comunicación con Dios). El icono demuestra los diferentes sÃmbolos y elementos decorativos, asà como los rasgos de cada santo ortodoxo. Por otro lado, el icono está estrechamente relacionado con la vida cotidiana de los búlgaros: se regala en los bautizos, con él se bendicen los novios y se lleva en procesiones funerarias. En la mayorÃa de los casos el icono es colocado en los iconostasios (retablos), donde su ubicación se hace conforme los cánones religiosos.
Según la tradición la imagen se pinta sobre una tabla de madera de tilo o de ciprés. Primero se hacen varias capas de cola para pegar después, el fino lienzo de cáñamo o lino. Se vuelven a aplicar capas de cola, se sobrepone una capa de yeso o creda y se pule, momento en el que se dibujan los contornos de la imagen. Puesto que el oro simboliza la luz divina, el fondo se hace de este color. La pieza refleja las caracterÃsticas de la religión ortodoxa, cuya base es la lucha entre el espÃritu y la materia, siendo el objetivo la victoria del espÃritu.

