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Fiestas
La armonÃa de la leyenda europea
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Francia es un paÃs con una grandeza histórica y cultural mucho más amplia que su territorio de apenas medio millón de kilómetros cuadrados. Tiene una población de aproximadamente 58 millones, mayormente adultos y de la tercera edad. Como muchos paÃses europeos, sufre el problema del desempleo, lo cual ha hecho de los últimos años una época difÃcil de asumir, variando el carácter de los franceses hacia sentidos menos participativos en la vida social, como era su costumbre.
Una caracterÃstica de sus pobladores es la apertura cultural hacia otros habitantes del planeta dentro y fuera de su territorio, sin perder su individualidad o afectar su nacionalismo.
Tradicionalmente Francia ha sido uno de los impulsores de la tolerancia racial y cultural, eje de muchas asociaciones internacionales en favor de los derechos humanos. Este aprecio a la diversidad se refleja en su territorio. En él conviven, en buena medida, minorÃas africanas, asiáticas, judÃas o de Europa del Este que conforman una población de casi 5 millones. Todo ello produce un espectacular mosaico de colores, ideas y razas.
Durante la época de su esplendor imperial y su dominio bélico de los siglos XIX y XX, el nivel de vida francés fue de los más altos del mundo; sus modas sociales, educativas, cientÃficas e incluso de vestido, eran imitadas en todos los rincones. Ser francés, por nacimiento, era una especie de don divino incomparable. Esto causó una especie de sobrevaloración de su cultura que hizo presa a algunos de sus habitantes y de esta forma, se ganaron una fama de individualistas que rechazaban a los demás paÃses y que miraban por encima. Actualmente ese sentimiento ha quedado atrás al verse enfrentado a la realidad de finales del siglo XX. Hoy en dÃa, Francia ve en los paÃses europeos, aliados a los que se les debe tratar con hospitalidad y respeto.
La vida familiar sigue siendo un núcleo social importante, aunque cada vez existen más familias sin hijos. El nivel de vida permite que el bienestar reine en la mayorÃa de los hogares. Existe la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del acelerado ritmo de sus ciudades. Otra costumbre francesa es no comer entre comidas ni beber aperitivos que estropeen el gusto por los alimentos. Si una familia le invitase a comer, la puntualidad es básica y es recomendable que el arreglo personal sea formal. En el hogar, es costumbre repetir varias veces el plato que más agrada, sin que por ello se descuide a los otros platillos del dÃa.
A los franceses les agrada que los visitantes hagan esfuerzos por hablar en su lengua, aunque sea con un pésimo acento. Son mucho más cordiales cuando perciben el interés del visitante que cuando le miran indeciso e incapaz de arriesgarse. Rara vez responden en otro idioma aunque lo conozcan muy bien.
Las mujeres francesas, especialmente las parisinas, visten con una elegancia que no tiene que ver con sus ropas o adornos, sino más que nada con la gracia que imprimen a sus movimientos, andares y gestos. Esa misma gracia que cautiva y hace mirar los sitios históricos de esta cultura con ansiosos ojos. Los jóvenes tienen acceso, en general, a la educación universitaria por lo que su preparación es alta. Los centros educativos cuentan con gran tradición en cuanto a su calidad, motivo que trae anualmente a miles de estudiantes de los sitios más recónditos del planeta. Este hecho contribuye a que el caleidoscopio de las imágenes urbanas se complique y se vuelva más atractivo.
Entre las costumbres más importantes de los habitantes del paÃs está la asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cinematográficos. Siendo Francia la cuna del cine, sus pobladores devoran con asiduidad lo que la industria produce, especialmente la cinematografÃa nacional, porque, un rasgo muy propio de los galos es el amor a las producciones de su patria.
La gente en Francia tiene una sola costumbre común, la de sorprender por su seguridad, por su variedad y por su facilidad para mezclarse con lo nuevo sin perder lo que han conservado por años. Por la misma razón, para conocer a los franceses hay que trasladarse a las regiones más alejadas de las grandes ciudades. En ellas se conservan costumbres más antiguas, más sencillas, especialmente en cuanto a la alimentación y la diversión, lo que produce un agradable contraste con la vida urbana. La vida religiosa es más activa en estas áreas, en donde se celebran incontables festividades de carácter religioso cada año.
A pesar de todo, el principal rasgo del galo moderno es su apego a la libertad individual, apego que se fortaleció con el gobierno socialista y que les hace afortunados aunque solitarios. Posiblemente por esa soledad y el agobio económico que viven, actualmente estén buscando con ansiedad las atenciones de adivinos y curanderos, poniendo de manifiesto que no han perdido su carácter mágico, de herencia celta.
Religión
Francia es un paÃs de tradición católica. Fue el primero en decretar la libertad de culto y los habitantes suelen ser muy tolerantes con las manifestaciones de otras creencias. Actualmente hay una importante minorÃa musulmán, judÃa y protestante, asà como una gran cantidad de ateos. Un dato extraño y curioso es que siendo un paÃs tan culturizado, tan cientÃfico y racional, en los últimos años haya crecido notablemente las prácticas adivinatorias.
Uno de los mayores atractivos de Francia son sus fiestas y festivales. Anualmente se celebran más de 500 acontecimientos relacionados con el cine, el arte, la religión, el deporte y la gastronomÃa, entre otros, que no sólo resultan conocidos en todo el mundo, sino que representan la elite de diversos sectores. Por otro lado, cada región tiene a la par que su vino, su cocina y su queso, sus festividades propias. No hay que olvidar que Francia es una nación en donde convergen grandes culturas de antaño y contemporáneas, por lo que sus festivales están abiertos al mundo.
Enero
A principios de enero tiene lugar el Festival Internacional del Circo en Mónaco donde los mejores payasos, trapecistas, magos y domadores del mundo se dan cita para reivindicar su profesión. A mediados del mismo mes tiene lugar el Rally de Montecarlo, de gran tradición en el mundo del automovilismo.
Febrero
En febrero los Carnavales se viven, como en otros paÃses de Europa, siendo el más importante el de Niza, donde la cultura mediterránea impone sus disfraces, sus fantasÃas y su algarabÃa.
Marzo
Entre los meses de marzo y abril se realiza el Prix du Président de la République en el hipódromo de Auteuil, en ParÃs. También en abril se dan cita las mejores raquetas del mundo en el Campeonato Abierto de Tenis de Montecarlo.
En el Valle del Loira, desde abril hasta septiembre, se realizan en numerosos castillos Espectáculos de Luz y Sonido.
La época de Semana Santa, que siempre se celebra en alguno de estos meses, es temporada para disfrutar, en cada región, las distintas y particulares visiones del cristianismo. Las festividades del norte, antigua zona celta, se caracterizan por el colorido de sus trajes y su música.
Mayo
Mayo es un mes muy activo. Destaca el Festival de Cine de Cannes que durante dos semanas reúne a las estrellas más famosas del mundo cinematográfico y que cuenta con un gran prestigio dentro del cine cultural y de vanguardia. Prácticamente al mismo tiempo tiene lugar el Maratón Internacional de ParÃs en el corazón de esta histórica ciudad. Hacia finales de este mes inicia el Festival Internacional de Lyon y el Campeonato Abierto de Tenis de Francia, que se celebra en el estadio Roland Garros de ParÃs.
Junio
A mediados de junio inicia el Festival du Marais, dedicado durante un mes a los espectáculos de música, danza y teatro y realizado en las iglesias y mansiones históricas de Marais, en ParÃs. También en este mes se celebra el Festival Internacional de Música de Estrasburgo asà como la Gran Carrera de Obstáculos de ParÃs que se realiza en el hipódromo parisino de Auteuil. El 21 de junio en toda Francia es la Fiesta de la Música, con la que se conmemora el inicio del verano. Para los que gustan de la velocidad, la ciudad de Le Mans Loira Atlántico organiza la prestigiosa carrera de las 24 horas, cuando recibe a los mejores pilotos y vehÃculos del mundo, asà como a más de 400.000 visitantes. El Gran Premio de ParÃs cierra el mes de junio con la emoción de la competencia hÃpica en caballos de tres años en el hipódromo de Longchamp.
Julio
Julio es el mes de Francia por excelencia. El dÃa 14 se conmemora el DÃa de la Bastilla, sÃmbolo de la Revolución Francesa de 1789. La calidez del verano francés es el marco de numerosos acontecimientos de todo tipo, especialmente en el mes de julio. Del 13 al 17 de julio del año 2000, la población de Brest Bretaña junto a otros numerosos puertos organiza el evento "Brest 2000", un importante encuentro de veleros de todo el mundo. El Festival de Aviñón destina su espacio al teatro europeo de vanguardia presentando espectáculos por toda la zona. El Gran Festival de Jazz, en Niza, ofrece los mejores grupos de este género, mientras que el Festival de Música y Arte LÃrico, en Aix-en-Provence, deleita durante casi tres semanas a los amantes de los espectáculos musicales.
Agosto
El Festival de Verano de ParÃs, que inicia a mediados de julio y se prolonga hasta finales de septiembre, dedica su espacio a la música clásica ejecutada en iglesias, museos y salas de toda la ciudad. Entre julio y agosto, el Festival Internacional de Fuegos Artificiales se convierte en una deslumbrante exhibición pirotécnica en Mónaco. El mes de julio termina con la carrera ciclista más famosa del mundo: el Tour de Francia, a cuya meta en los Campos ElÃseos acuden gran cantidad de aficionados para aclamar a los corredores.
Durante agosto continúan algunos de los festivales musicales y artÃsticos iniciados en julio. En Bretaña tiene lugar el Festival Intercéltico de Lorient que rememora las danzas, cantos y leyendas heredadas de los celtas.
Septiembre
En septiembre, cuando el clima es aún cálido pero lejos de los bochornos veranos, comienza el Festival de Música de Bensancon y Franche Comté dedicado a la música de cámara. En este mismo mes inicia el Festival de Otoño de ParÃs, dedicado a las artes y que se prolonga hasta finales de diciembre.
Entre septiembre y octubre se celebran las Fiestas del Vino cuyo motivo es la celebración de la vendimia en las regiones vinÃcolas de Francia como Champagne - Ardenne, Alsacia y Borgoña. También en esas fechas tiene lugar la Bienal de Danza de Lyon que representa un escenario importantÃsimo para la danza contemporánea y moderna.
Octubre
En los primeros dÃas de octubre tiene lugar el Prix de l"Arc de Triomphe, carrera anual de caballos que se lleva a cabo en el hipódromo de Longchamp en ParÃs.
Noviembre
En la región de Borgoña, a finales del mes de noviembre se realiza el festival de vino de esta denominación que incluye la subasta más importante de todo el año: Les Trois Glorieses. Esta festividad cuenta con una gran tradición, momento en que las familias desfilan por los viñedos y hacen del campo su trozo de edén disfrutando de una deliciosa y tradicional merienda.
Diciembre
Diciembre, mes de las Navidades en un paÃs de tradición cristiana, trae el dÃa 24 el Festival del Pastor, una celebración navideña que incluye una tradicional misa de gallo y un atractivo nacimiento de figuras vivas en Les Baux, Provenza. La Navidad francesa está llena del colorido caracterÃstico de esta época del año que ofrece variados espectáculos organizados principalmente para los niños por los sectores comerciales de la nación.
A la par que todo esto, ParÃs ofrece a lo largo del año las celebraciones, no históricas ni tradicionales, pero si muy esperadas de su moda en el vestir, el calzado, los accesorios y objetos de adorno. Hay también innumerables eventos musicales, de danza, de teatro o deportivos que se proyectan en diferentes épocas del año y que pueden ser el punto principal de una visita a esta maravillosa tierra.
Una caracterÃstica de sus pobladores es la apertura cultural hacia otros habitantes del planeta dentro y fuera de su territorio, sin perder su individualidad o afectar su nacionalismo.
Tradicionalmente Francia ha sido uno de los impulsores de la tolerancia racial y cultural, eje de muchas asociaciones internacionales en favor de los derechos humanos. Este aprecio a la diversidad se refleja en su territorio. En él conviven, en buena medida, minorÃas africanas, asiáticas, judÃas o de Europa del Este que conforman una población de casi 5 millones. Todo ello produce un espectacular mosaico de colores, ideas y razas.
Durante la época de su esplendor imperial y su dominio bélico de los siglos XIX y XX, el nivel de vida francés fue de los más altos del mundo; sus modas sociales, educativas, cientÃficas e incluso de vestido, eran imitadas en todos los rincones. Ser francés, por nacimiento, era una especie de don divino incomparable. Esto causó una especie de sobrevaloración de su cultura que hizo presa a algunos de sus habitantes y de esta forma, se ganaron una fama de individualistas que rechazaban a los demás paÃses y que miraban por encima. Actualmente ese sentimiento ha quedado atrás al verse enfrentado a la realidad de finales del siglo XX. Hoy en dÃa, Francia ve en los paÃses europeos, aliados a los que se les debe tratar con hospitalidad y respeto.
La vida familiar sigue siendo un núcleo social importante, aunque cada vez existen más familias sin hijos. El nivel de vida permite que el bienestar reine en la mayorÃa de los hogares. Existe la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del acelerado ritmo de sus ciudades. Otra costumbre francesa es no comer entre comidas ni beber aperitivos que estropeen el gusto por los alimentos. Si una familia le invitase a comer, la puntualidad es básica y es recomendable que el arreglo personal sea formal. En el hogar, es costumbre repetir varias veces el plato que más agrada, sin que por ello se descuide a los otros platillos del dÃa.
A los franceses les agrada que los visitantes hagan esfuerzos por hablar en su lengua, aunque sea con un pésimo acento. Son mucho más cordiales cuando perciben el interés del visitante que cuando le miran indeciso e incapaz de arriesgarse. Rara vez responden en otro idioma aunque lo conozcan muy bien.
Las mujeres francesas, especialmente las parisinas, visten con una elegancia que no tiene que ver con sus ropas o adornos, sino más que nada con la gracia que imprimen a sus movimientos, andares y gestos. Esa misma gracia que cautiva y hace mirar los sitios históricos de esta cultura con ansiosos ojos. Los jóvenes tienen acceso, en general, a la educación universitaria por lo que su preparación es alta. Los centros educativos cuentan con gran tradición en cuanto a su calidad, motivo que trae anualmente a miles de estudiantes de los sitios más recónditos del planeta. Este hecho contribuye a que el caleidoscopio de las imágenes urbanas se complique y se vuelva más atractivo.
Entre las costumbres más importantes de los habitantes del paÃs está la asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cinematográficos. Siendo Francia la cuna del cine, sus pobladores devoran con asiduidad lo que la industria produce, especialmente la cinematografÃa nacional, porque, un rasgo muy propio de los galos es el amor a las producciones de su patria.
La gente en Francia tiene una sola costumbre común, la de sorprender por su seguridad, por su variedad y por su facilidad para mezclarse con lo nuevo sin perder lo que han conservado por años. Por la misma razón, para conocer a los franceses hay que trasladarse a las regiones más alejadas de las grandes ciudades. En ellas se conservan costumbres más antiguas, más sencillas, especialmente en cuanto a la alimentación y la diversión, lo que produce un agradable contraste con la vida urbana. La vida religiosa es más activa en estas áreas, en donde se celebran incontables festividades de carácter religioso cada año.
A pesar de todo, el principal rasgo del galo moderno es su apego a la libertad individual, apego que se fortaleció con el gobierno socialista y que les hace afortunados aunque solitarios. Posiblemente por esa soledad y el agobio económico que viven, actualmente estén buscando con ansiedad las atenciones de adivinos y curanderos, poniendo de manifiesto que no han perdido su carácter mágico, de herencia celta.
Religión
Francia es un paÃs de tradición católica. Fue el primero en decretar la libertad de culto y los habitantes suelen ser muy tolerantes con las manifestaciones de otras creencias. Actualmente hay una importante minorÃa musulmán, judÃa y protestante, asà como una gran cantidad de ateos. Un dato extraño y curioso es que siendo un paÃs tan culturizado, tan cientÃfico y racional, en los últimos años haya crecido notablemente las prácticas adivinatorias.
Uno de los mayores atractivos de Francia son sus fiestas y festivales. Anualmente se celebran más de 500 acontecimientos relacionados con el cine, el arte, la religión, el deporte y la gastronomÃa, entre otros, que no sólo resultan conocidos en todo el mundo, sino que representan la elite de diversos sectores. Por otro lado, cada región tiene a la par que su vino, su cocina y su queso, sus festividades propias. No hay que olvidar que Francia es una nación en donde convergen grandes culturas de antaño y contemporáneas, por lo que sus festivales están abiertos al mundo.
Enero
A principios de enero tiene lugar el Festival Internacional del Circo en Mónaco donde los mejores payasos, trapecistas, magos y domadores del mundo se dan cita para reivindicar su profesión. A mediados del mismo mes tiene lugar el Rally de Montecarlo, de gran tradición en el mundo del automovilismo.
Febrero
En febrero los Carnavales se viven, como en otros paÃses de Europa, siendo el más importante el de Niza, donde la cultura mediterránea impone sus disfraces, sus fantasÃas y su algarabÃa.
Marzo
Entre los meses de marzo y abril se realiza el Prix du Président de la République en el hipódromo de Auteuil, en ParÃs. También en abril se dan cita las mejores raquetas del mundo en el Campeonato Abierto de Tenis de Montecarlo.
En el Valle del Loira, desde abril hasta septiembre, se realizan en numerosos castillos Espectáculos de Luz y Sonido.
La época de Semana Santa, que siempre se celebra en alguno de estos meses, es temporada para disfrutar, en cada región, las distintas y particulares visiones del cristianismo. Las festividades del norte, antigua zona celta, se caracterizan por el colorido de sus trajes y su música.
Mayo
Mayo es un mes muy activo. Destaca el Festival de Cine de Cannes que durante dos semanas reúne a las estrellas más famosas del mundo cinematográfico y que cuenta con un gran prestigio dentro del cine cultural y de vanguardia. Prácticamente al mismo tiempo tiene lugar el Maratón Internacional de ParÃs en el corazón de esta histórica ciudad. Hacia finales de este mes inicia el Festival Internacional de Lyon y el Campeonato Abierto de Tenis de Francia, que se celebra en el estadio Roland Garros de ParÃs.
Junio
A mediados de junio inicia el Festival du Marais, dedicado durante un mes a los espectáculos de música, danza y teatro y realizado en las iglesias y mansiones históricas de Marais, en ParÃs. También en este mes se celebra el Festival Internacional de Música de Estrasburgo asà como la Gran Carrera de Obstáculos de ParÃs que se realiza en el hipódromo parisino de Auteuil. El 21 de junio en toda Francia es la Fiesta de la Música, con la que se conmemora el inicio del verano. Para los que gustan de la velocidad, la ciudad de Le Mans Loira Atlántico organiza la prestigiosa carrera de las 24 horas, cuando recibe a los mejores pilotos y vehÃculos del mundo, asà como a más de 400.000 visitantes. El Gran Premio de ParÃs cierra el mes de junio con la emoción de la competencia hÃpica en caballos de tres años en el hipódromo de Longchamp.
Julio
Julio es el mes de Francia por excelencia. El dÃa 14 se conmemora el DÃa de la Bastilla, sÃmbolo de la Revolución Francesa de 1789. La calidez del verano francés es el marco de numerosos acontecimientos de todo tipo, especialmente en el mes de julio. Del 13 al 17 de julio del año 2000, la población de Brest Bretaña junto a otros numerosos puertos organiza el evento "Brest 2000", un importante encuentro de veleros de todo el mundo. El Festival de Aviñón destina su espacio al teatro europeo de vanguardia presentando espectáculos por toda la zona. El Gran Festival de Jazz, en Niza, ofrece los mejores grupos de este género, mientras que el Festival de Música y Arte LÃrico, en Aix-en-Provence, deleita durante casi tres semanas a los amantes de los espectáculos musicales.
Agosto
El Festival de Verano de ParÃs, que inicia a mediados de julio y se prolonga hasta finales de septiembre, dedica su espacio a la música clásica ejecutada en iglesias, museos y salas de toda la ciudad. Entre julio y agosto, el Festival Internacional de Fuegos Artificiales se convierte en una deslumbrante exhibición pirotécnica en Mónaco. El mes de julio termina con la carrera ciclista más famosa del mundo: el Tour de Francia, a cuya meta en los Campos ElÃseos acuden gran cantidad de aficionados para aclamar a los corredores.
Durante agosto continúan algunos de los festivales musicales y artÃsticos iniciados en julio. En Bretaña tiene lugar el Festival Intercéltico de Lorient que rememora las danzas, cantos y leyendas heredadas de los celtas.
Septiembre
En septiembre, cuando el clima es aún cálido pero lejos de los bochornos veranos, comienza el Festival de Música de Bensancon y Franche Comté dedicado a la música de cámara. En este mismo mes inicia el Festival de Otoño de ParÃs, dedicado a las artes y que se prolonga hasta finales de diciembre.
Entre septiembre y octubre se celebran las Fiestas del Vino cuyo motivo es la celebración de la vendimia en las regiones vinÃcolas de Francia como Champagne - Ardenne, Alsacia y Borgoña. También en esas fechas tiene lugar la Bienal de Danza de Lyon que representa un escenario importantÃsimo para la danza contemporánea y moderna.
Octubre
En los primeros dÃas de octubre tiene lugar el Prix de l"Arc de Triomphe, carrera anual de caballos que se lleva a cabo en el hipódromo de Longchamp en ParÃs.
Noviembre
En la región de Borgoña, a finales del mes de noviembre se realiza el festival de vino de esta denominación que incluye la subasta más importante de todo el año: Les Trois Glorieses. Esta festividad cuenta con una gran tradición, momento en que las familias desfilan por los viñedos y hacen del campo su trozo de edén disfrutando de una deliciosa y tradicional merienda.
Diciembre
Diciembre, mes de las Navidades en un paÃs de tradición cristiana, trae el dÃa 24 el Festival del Pastor, una celebración navideña que incluye una tradicional misa de gallo y un atractivo nacimiento de figuras vivas en Les Baux, Provenza. La Navidad francesa está llena del colorido caracterÃstico de esta época del año que ofrece variados espectáculos organizados principalmente para los niños por los sectores comerciales de la nación.
A la par que todo esto, ParÃs ofrece a lo largo del año las celebraciones, no históricas ni tradicionales, pero si muy esperadas de su moda en el vestir, el calzado, los accesorios y objetos de adorno. Hay también innumerables eventos musicales, de danza, de teatro o deportivos que se proyectan en diferentes épocas del año y que pueden ser el punto principal de una visita a esta maravillosa tierra.

