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Introducción
Un paseo por la historia de Europa
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Dibujada en el centro de Bohemia, esta "ciudad museo" tuvo dos épocas arquitectónicas doradas: un periodo gótico bajo el gobierno del emperador Carlos IV (del Sacro Imperio Romano) y otro barroco durante la contrarreforma de los Habsburgo. En el siglo XVIII la cultura checa fue oprimida, por lo que los dos principales arquitectos barrocos de esta época fueron dos alemanes, Christopher y Kilian Dientzenhofer.
La ciudad tiene múltiples rostros en los que se perciben tanto su historia milenaria como una sorprendente capacidad de modernización. Praga es una ciudad que conserva todo su esplendor y belleza, pese haber sido una de las últimas ciudades en ser liberadas por los aliados después de la Segunda Guerra Mundial y a pesar, también, del Socialismo real, monumental y anodino que duró cerca de 40 años. Este milagro ha sido posible gracias al espÃritu libre del pueblo checo que ha sabido mantener sus costumbres y su cultura más allá de los avatares históricos. Este profundo respeto por la libertad se aprecia en el carácter de los checos y en su modo de relacionarse con los visitantes de su paÃs, la alegrÃa y animación son patentes en las distintas celebraciones que tienen lugar a lo largo del año, y también es patente en su cultura, los festivales de música que van desde el jazz a las piezas clásicas (funciones de teatro que incluyen innovadores avances en los que no existen las barreras idiomáticas o dramas checos), el cine que proyecta pelÃculas extranjeras subtituladas en checo entre otras muchas manifestaciones son buena prueba de ello.
Una contundente gastronomÃa y la deliciosa cerveza checa contribuyen a aumentar el encanto de un paÃs que, sin duda, merece la pena recorrerse. A todos estos atractivos hay que unir el de la maravillosa naturaleza de la República Checa en la que se pueden contemplar parajes de gran belleza, montañas nevadas, lagos naturales, bosques milenarios, valles salpicados de flores de animados colores y una fauna rica y variada. Déjese atrapar y sumérjase en el ensueño que tanto Praga como el resto del territorio de la República Checa produce.

