Lugares turísticos / Europa / República de HungrÃa
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La AlegrÃa de Vivir
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La tradición y la cultura popular constituye en HungrÃa uno de sus mayores tesoros. A diferencia de otros paÃses que han entrado de lleno en la modernidad y en la globalización, olvidando sus raÃces, HungrÃa se esfuerza por incorporarse a las naciones pujantes del viejo continente pero preservando sus esencias, conservándolas y estimulándolas.
Asà se explica, por ejemplo, que en pocos paÃses del mundo exista tal riqueza de bailes populares, que las manifestaciones de la artesanÃa sean tan dispares o que el calendario de fiestas, festejos y celebraciones ocupe todo el año.
Como todas las manifestaciones artÃsticas, la cultura popular ha sufrido diferentes influencias desde su aparición en los primeros tiempos de la nación magiar, allá por el siglo XI, sobre todo en el Renacimiento y Barroco. A partir del siglo XIX puede hablarse de un cierto estilo campesino homogéneo que se manifiesta en todos los aspectos de la vida rural: vestidos, vivienda, tejidos, cerámica...
Buen ejemplo de su influencia es que los arquitectos del modernismo local, en los primeros años del siglo XX, se inspiraron en la artesanÃa para dotar a sus obras de una identidad puramente húngara.
Entre las manifestaciones más peculiares de la artesanÃa húngara, vale la pena mencionar la cerámica negra de Nádudvar, sin esmaltar y cocida en hornos de humo con decoración de flores y pájaros. También hay piezas muy originales en Mezó'túr, Karcag las jarras Miska y Tiszafüred los cántaros engañosos. La cerámica y la porcelana húngara tienen reconocida fama. Sobresalen dos nombres: Zsolnay, en Pécs, famosa por sus tejas esmaltadas de estilo modernista y Herend, cerca de Veszprém, de una gran delicadeza y dibujos de flores y mariposas.
Los bordados son muy populares en todo el paÃs. Antiguamente indicaban la edad y el estado civil de las mujeres que los llevaban.
Los bordados y encajes húngaros son preciosos,destacando los de Kalocsa en blanco o de vivos colores,y los tejidos con motivos matyó. Se pueden encontrar camisas, faldas, vestidos, chalecos, ropa de cama, manteles, cojines y tapices. Mención especial merecen las alfombras de elegantes diseños confeccionadas a mano en telares que pueden ser del siglo pasado. Si usted es amante de la ropa a medida recuerde que en Budapest, hay sastres que han cosido para personalidades de todo el mundo y que están dispuestos a realizar un trabajo perfecto hasta conseguir que el modelo elegido le siente como una segunda piel. También destacan los de Mezy#337;kövesd, cerca de Eger y los de Hollóky#337; .
El cristal húngaro es de buena calidad y encontrará elegantes diseños a precios muy razonables.
En HungrÃa se pueden adquirir antigüedades tanto en tiendas especializadas como en los mercadillos. Recuerde que en estos últimos no ofrecen garantÃa por lo que es recomendable asegurarse de que la pieza responde a las expectativas tanto en su valor como en el precio.
La cultura ofrece un mercado amplio: libros de autores nacionales y extranjeros en varios idiomas, música clásica y popular reproducida en compact disc, cintas o vinilo a precios baratos, libros antiguos, álbumes de arte de calidad y, sobre todo, mapas, ya que en HungrÃa encontrará un universo de cartografÃa, desde lo más nuevo hasta verdaderas piezas de museo. No deje de comprar un libro de cocina con recetas húngaras. Y para cocinar esas recetas ha de adquirir algunos ingredientes tÃpicamente húngaros. Los mercados de especias ofrecen una rica variedad para conseguir el punto perfecto de los platos. Son muy apreciados también el `foie gras`, salami Pick y Hertz, el pimentón de Kalocsa y los bombones rellenos con deliciosas guindas empapadas en coñac, una verdadera delicia. Como bebidas, las más apreciadas son los vinos de Törley, el aguardiente de cereza y albaricoque y el vino denominado Aszú de Tokaj.
Aún siendo un paÃs pequeño,las manifestaciones artesanas varÃan sensiblemente de un lugar a otro. En el lÃmite de la Gran Llanura húngara viven los matyó, famosos por sus vestidos multicolores, especialmente los bordados de Szentistván y de Tard realizados con motivos florales, hojas, pájaros y corazones. En Mezy#337;csát destaca su cerámica, los miskas, cántaros alargados cuyo cuello tiene la forma de un hombre con sombrero. En la Gran Llanura se mantienen tradiciones como la crÃa de caballos, los telares y las guarnicionerÃas, además de la confección de encajes y bordados, cerámica, la talla de madera, la cesterÃa o la preparación de ricos panes con especias. En Kalocsa, la elaboración de la paprika no sólo es una artesanÃa en sà misma, también un motivo ornamental que adorna las casas del pueblo, mientras se secan los pimientos. Algo parecido ocurre en Makó con el cultivo y recolección de la cebolla. De la ocupación turca, queda el recuerdo de las papucs, o pantuflas de Szeged, bordadas y cosidas a mano. También tiene influencias orientales la elaboración y decoración de panes con especias que se hace en Debrecen y en Hajdúböszörmény. El Transdanubio meridional es la región que cuenta con mayor riqueza de tradiciones populares y oficios artesanos muchos de ellos ligados a las tareas agrÃcolas o a las antiguas ceremonias de celebración del matrimonio.
En el norte de HungrÃa se encuentra la región de los palóc, un pueblo que goza de una artesanÃa folclórica muy elaborada en su arquitectura, mobiliario y, sobre todo, en sus bordados de ricos colores. El mejor ejemplo de su arte secular es Hollóky#337;, un pequeño pueblo que fue el primero en ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Asà se explica, por ejemplo, que en pocos paÃses del mundo exista tal riqueza de bailes populares, que las manifestaciones de la artesanÃa sean tan dispares o que el calendario de fiestas, festejos y celebraciones ocupe todo el año.
Como todas las manifestaciones artÃsticas, la cultura popular ha sufrido diferentes influencias desde su aparición en los primeros tiempos de la nación magiar, allá por el siglo XI, sobre todo en el Renacimiento y Barroco. A partir del siglo XIX puede hablarse de un cierto estilo campesino homogéneo que se manifiesta en todos los aspectos de la vida rural: vestidos, vivienda, tejidos, cerámica...
Buen ejemplo de su influencia es que los arquitectos del modernismo local, en los primeros años del siglo XX, se inspiraron en la artesanÃa para dotar a sus obras de una identidad puramente húngara.
Entre las manifestaciones más peculiares de la artesanÃa húngara, vale la pena mencionar la cerámica negra de Nádudvar, sin esmaltar y cocida en hornos de humo con decoración de flores y pájaros. También hay piezas muy originales en Mezó'túr, Karcag las jarras Miska y Tiszafüred los cántaros engañosos. La cerámica y la porcelana húngara tienen reconocida fama. Sobresalen dos nombres: Zsolnay, en Pécs, famosa por sus tejas esmaltadas de estilo modernista y Herend, cerca de Veszprém, de una gran delicadeza y dibujos de flores y mariposas.
Los bordados son muy populares en todo el paÃs. Antiguamente indicaban la edad y el estado civil de las mujeres que los llevaban.
Los bordados y encajes húngaros son preciosos,destacando los de Kalocsa en blanco o de vivos colores,y los tejidos con motivos matyó. Se pueden encontrar camisas, faldas, vestidos, chalecos, ropa de cama, manteles, cojines y tapices. Mención especial merecen las alfombras de elegantes diseños confeccionadas a mano en telares que pueden ser del siglo pasado. Si usted es amante de la ropa a medida recuerde que en Budapest, hay sastres que han cosido para personalidades de todo el mundo y que están dispuestos a realizar un trabajo perfecto hasta conseguir que el modelo elegido le siente como una segunda piel. También destacan los de Mezy#337;kövesd, cerca de Eger y los de Hollóky#337; .
El cristal húngaro es de buena calidad y encontrará elegantes diseños a precios muy razonables.
En HungrÃa se pueden adquirir antigüedades tanto en tiendas especializadas como en los mercadillos. Recuerde que en estos últimos no ofrecen garantÃa por lo que es recomendable asegurarse de que la pieza responde a las expectativas tanto en su valor como en el precio.
La cultura ofrece un mercado amplio: libros de autores nacionales y extranjeros en varios idiomas, música clásica y popular reproducida en compact disc, cintas o vinilo a precios baratos, libros antiguos, álbumes de arte de calidad y, sobre todo, mapas, ya que en HungrÃa encontrará un universo de cartografÃa, desde lo más nuevo hasta verdaderas piezas de museo. No deje de comprar un libro de cocina con recetas húngaras. Y para cocinar esas recetas ha de adquirir algunos ingredientes tÃpicamente húngaros. Los mercados de especias ofrecen una rica variedad para conseguir el punto perfecto de los platos. Son muy apreciados también el `foie gras`, salami Pick y Hertz, el pimentón de Kalocsa y los bombones rellenos con deliciosas guindas empapadas en coñac, una verdadera delicia. Como bebidas, las más apreciadas son los vinos de Törley, el aguardiente de cereza y albaricoque y el vino denominado Aszú de Tokaj.
Aún siendo un paÃs pequeño,las manifestaciones artesanas varÃan sensiblemente de un lugar a otro. En el lÃmite de la Gran Llanura húngara viven los matyó, famosos por sus vestidos multicolores, especialmente los bordados de Szentistván y de Tard realizados con motivos florales, hojas, pájaros y corazones. En Mezy#337;csát destaca su cerámica, los miskas, cántaros alargados cuyo cuello tiene la forma de un hombre con sombrero. En la Gran Llanura se mantienen tradiciones como la crÃa de caballos, los telares y las guarnicionerÃas, además de la confección de encajes y bordados, cerámica, la talla de madera, la cesterÃa o la preparación de ricos panes con especias. En Kalocsa, la elaboración de la paprika no sólo es una artesanÃa en sà misma, también un motivo ornamental que adorna las casas del pueblo, mientras se secan los pimientos. Algo parecido ocurre en Makó con el cultivo y recolección de la cebolla. De la ocupación turca, queda el recuerdo de las papucs, o pantuflas de Szeged, bordadas y cosidas a mano. También tiene influencias orientales la elaboración y decoración de panes con especias que se hace en Debrecen y en Hajdúböszörmény. El Transdanubio meridional es la región que cuenta con mayor riqueza de tradiciones populares y oficios artesanos muchos de ellos ligados a las tareas agrÃcolas o a las antiguas ceremonias de celebración del matrimonio.
En el norte de HungrÃa se encuentra la región de los palóc, un pueblo que goza de una artesanÃa folclórica muy elaborada en su arquitectura, mobiliario y, sobre todo, en sus bordados de ricos colores. El mejor ejemplo de su arte secular es Hollóky#337;, un pequeño pueblo que fue el primero en ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

