Ubicada frente al Alto Delta del río Paraná, Rosario ofrece como pocos lugares de la Argentina la posibilidad de combinar un magnífico entorno natural con la oferta cultural y los servicios de una gran ciudad –la segunda del país por su importancia económica.
La ciudad cuenta con circuitos históricos, urbanísticos y arquitectónicos de gran valor y riqueza de estilo. Y la distingue también su oferta de espectáculos de alta calidad. Los teatros son auténticas joyas de Rosario y del patrimonio cultural argentino. Tanto las grandes salas como la extensa cadena de centros teatrales donde los autores, directores y actores locales vuelcan su rica obra que muchas veces logra alcance nacional. Se recomienda conocer teatros como El Círculo, La Comedia o el Auditorio Fundación Astengo
Las ferias y mercados de artesanos de Rosario se encuentran en los parques de la costanera central y se han transformado los fines de semana en paseo y punto de encuentro de miles de rosarinos y de los visitantes de la ciudad. Desde las clásicas artesanías y antigüedades a los productos caseros, todo es elaborado con técnicas rescatadas de nuestras raíces más profundas.
Visitantes de diversos países del mundo y de todos los sitios del país reconocen de inmediato, cuando recorren las ferias, la calidad de los productos en madera, cuero, piedras, joyas, cerámicas, pinturas y tejidos de nuestros artesanos. Y en no pocos casos llegan pedidos del exterior.
El movimiento artístico rosarino es un punto de referencia a nivel nacional. Sus obras teatrales y sus grupos musicales gozan de fama nacional y en el mundo entero. El gusto y la exigencia del público rosarino son reconocidos no sólo por los críticos, sino también por los artistas, que muy a menudo hacen de la ciudad su sala de estreno.
También los museos de Rosario son un sello de distinción. Fueron premiados a nivel nacional y atraen cada vez a más visitantes extranjeros. Los museos de Rosario son un patrimonio insoslayable en el panorama cultural de toda la República Argentina, por la calidad y por la variedad de sus propuestas desde bellas artes, pasando por Contemporáneo hasta Arte decorativo
Lo imprescindible: un paseo en lancha o barco por el río, con visita al Puente Rosario-Victoria incluida, o el cruce a las islas (duran cinco minutos), donde también se ofrece alojamiento y excursiones de pesca. Ambas posibilidades están más que a mano desde los dos embarcaderos que posee la ciudad, uno de ellos en pleno centro.
Además, toda la ciudad está atravesada por parques, paseos, ramblas y bulevares.
Todo esto la hace particularmente propicia para ser visitada por los más pequeños. El Parque de la Independencia es un punto imperdible, ya que allí, además del lago, la fuente de aguas danzantes y el Rosedal, está emplazado el flamante Jardín de los Niños: único en la país por sus características, con juegos interactivos inspirados en ideas de Leonardo Da Vinci, como la Máquina de Volar, combina la posibilidad de jugar aprendiendo, que los chicos experimenten con los grandes inventos y las expresiones culturales más relevantes de la humanidad.
Así, es posible internarse en algunos de sus parques, con opciones para niños y adultos, o seguir un circuito que nos lleve a recorrer su centro histórico. También podremos gozar de todo el verde de sus islas y su río si lo que queremos es un estrecho contacto con escenarios naturales. Y si lo que elegimos es ver la obra de sus creadores, allí estarán los mercados artesanales, el patrimonio urbanístico o su circuito de museos y teatros.