Muchos son los que han buscado a lo largo de la historia, el paraÃso terrenal; quizás no supieron que lo tenÃan tan cerca. La paz, la naturaleza en todo su esplendor, hermosas playas de arena fina y cálida, un clima templado, la abundancia de agua dulce o la extraordinaria vegetación las han convertido, desde el siglo IX, en un paradisÃaco lugar de descanso. Las islas parecen no haber cambiado desde sus tiempos de piratas, cuando se limitaba a ser un refugio. Muchos han sido los que han querido poseerlas, pero ellas se mantuvieron firmes, sin dejarse mezclar en los conflictos mundiales, sin una colonización, pero admitiendo a todo aquel que deseara disfrutar de su armonÃa. Las islas han conseguido no formar parte de los paraÃsos edificados para el turismo. No es fácil llegar, hay un número limitado de visitantes (precisamente para evitar estos casos una y otra vez repetidos), pero una vez que se llega, no será fácil marchar.
Opciones para el destino:
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