
Brasil no sólo es un paÃs, es una inmensidad de culturas creado delicadamente por numerosas etnias. Una realidad cercana a las dimensiones de un universo. Los términos que se emplean para definir Brasil van desde las expresiones del "paÃs con exuberante naturaleza", "el paÃs más auténtico" hasta "el paÃs que ha padecido a lo largo de la historia la fiebre del oro, del caucho y del café" o bien, como "el paÃs de la Amazonia". Expresiones, todas ellas ciertas, pero, quizás, ninguna capaz de definirlo certeramente. álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien descubriera las impresionantes Barrancas del Cobre, en el norte de México, descubrirÃa, más tarde, las Cataratas del Iguazú. Desembarcó involuntariamente en América, en la PenÃnsula de Miami, después de sufrir un naufragio. Desde entonces dedicarÃa su vida a encontrar el reino y los tesoros de Sibila. Movido por aquel extraño deseo, recorrerÃa incansablemente gran parte del Nuevo Mundo, hasta llegar al Brasil. Quizás en Brasil se encuentre alguna de las entradas al paraÃso, al tan ansiado tesoro de Cabeza de Vaca, al Reino de Sibila. Tal vez se acceda a ellas, en el equilibrado encuentro con la naturaleza, en el ritmo de sus danzas, en los ritos del Candomblé, en los cantos en yoruba, en sus exóticos sabores, en el frenesà del carnaval, o tal vez, en sus magnÃficas costas y playas, donde la luz y el color dominan el ambiente. Es por eso que estamos seguros de que alguna de las puertas de entrada al paraÃso se encuentran en Brasil. En nuestros viajes por estas tierras hemos descubierto verdaderas maravillas y hemos constatado, además, que Brasil guarda celosamente, con el Amazonas, la continuidad de la existencia. Si desaparece el Amazonas, importante pulmón del planeta, desaparecerá con toda seguridad la vida misma.
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